Una vaca de cría con el ternero al pie necesita entre 16 y 19 gramos de fósforo por día, según el mes de lactancia en que esté (Carriquiry, Plan Agropecuario). El campo natural uruguayo, en promedio, le aporta apenas unos 10,6 gramos diarios. La diferencia —entre 5 y 8 gramos por día— tiene que salir de otro lado: de una sal mineral, o del propio hueso de la vaca.

Cuánto pide cada etapa

El requerimiento de fósforo no es un número fijo: cambia según el momento productivo del animal. Según la tabla de requerimientos de Plan Agropecuario, para una vaca de cría de 380 kilos:

(Carriquiry, Plan Agropecuario, "Suplementación mineral selectiva", parte 1, Tabla 2)

El pico coincide justo con el momento en que la vaca está criando y, al mismo tiempo, tiene que empezar a prepararse para volver a preñarse: por eso, en la tabla, la vaca con ternero al pie es la categoría que más fósforo pide: más que un novillo en engorde o una vaquillona.

Cuánto le da el campo natural

Acá está el problema. Sobre 253 muestras de pasturas naturales relevadas en el país, el contenido promedio de fósforo es de 0,14 % de la materia seca (Carriquiry, Plan Agropecuario, parte 1). Una vaca que consume unos 7,6 kilos de materia seca por día junta con eso 10,64 gramos de fósforo diarios: alcanza para cubrir buena parte del último tercio de gestación (13 g), pero se queda corta frente a los 19 gramos que pide en los primeros dos meses de lactancia.

Y ese 0,14 % es un promedio: en el peor de los casos medidos, el pasto bajó a 0,02 % de fósforo; en el mejor, llegó a 0,42 %. El mismo trabajo lo resume así: en el promedio de las situaciones, el aporte de fósforo del campo natural es deficitario para una vaca con cría, y en verano ninguna de las muestras alcanzaba para cubrir lo que ella necesita (Carriquiry, Plan Agropecuario, parte 1).

Por qué esa diferencia importa (y qué no hay que prometer)

Cuando al pasto le falta fósforo, lo primero que baja es el apetito: el animal come menos. Y es ese menor consumo de alimento —no el fósforo aislado— lo que después golpea el peso, la producción de leche y la posibilidad de que la vaca vuelva a preñarse (Soto y Reinoso, REDVET, 2012). Dicho de otra forma: el fósforo no "hace" la preñez por sí solo, pero su falta le saca a la vaca las ganas de comer, y sin comer no hay estado, y sin estado no hay ciclo.

La misma revisión técnica señala algo importante para no vender humo: el balance de energía del animal —lo que en el campo se ve como su estado corporal— es el determinante principal de la fertilidad, más que la carencia de un mineral en particular (Soto y Reinoso, REDVET, 2012). El fósforo importa porque sostiene el consumo de alimento que construye ese estado; no reemplaza un buen pasto ni una vaca bien manejada.

La misma fuente recomienda, para el ciclo productivo uruguayo (partos de primavera, pico de crecimiento del pasto en primavera-verano), concentrar la suplementación fosfórica entre setiembre y diciembre, ajustando el arranque si la primavera viene seca o extendiéndola si el verano viene lluvioso (Soto y Reinoso, REDVET, 2012). Es, casi textual, la ventana de pre-entore.

Qué hacer en tu campo

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